Helel Ben Sahar

Febrero 24, 2008

DE PURA SEPA

Archivado en: General — akenaton @ 7:48 AM

Queridos amigos, quiero invitarlos a visitar el nuevo blog del grupo de teatro De Pura Sepa. para todas aquellas personas que están siempre pendientes de nuestro grupo, y que gustan de nuestra labor, se estarán subiendo allí las fechas de las presentaciones, nuestros proyectos a futuro y también artículos escritos por los integrantes del grupo.

Espero pues que visiten este espacio, y se contagien de esta manera altruista y pacífica de hacerle daño a la sociedad.

Jaja, es broma.

Febrero 17, 2008

A MIS HERMANOS ANTONIO, ALEXÁNDER Y JUAN.

Archivado en: General — akenaton @ 2:25 AM

Juan:

 

Antes que nada; usted no es mi hermano, aunque me duela decirlo. Es solo una sombra, una silueta en la que creí vislumbrar al hermano que nunca tuve.

 Aunque le conocí, ya en edad de razonar, no me importó llenar con su imagen todos los huecos de soledad que hubiera en mi memoria. Abrí dócilmente el pecho para albergarle en él, con tanto cariño como a mi padre o a mi madre, y hasta llegué a pensar que éramos una misma cosa. Le admiré tanto, en verdad, que le envidié muchas veces; estar cerca de usted me hacía sentir como una gota de lluvia a punto de caer al mar.

 

No crea que todo lo que hasta ahora le he dicho en ésta nota es con el fin de halagarle; todo lo contrario. Quise contarle éstas cosas; las únicas que nunca le conté, antes de acusarle de impío; ser despreciable y voluble que no conoce la amistad. Ya no le envidio, claro que no, aunque la vida le halla dado todo lo que para mí quisiera; más bien me compadezco de usted y me siento grande en comparación suya.

No es que ya no le estime, claro que no; le estimo igual que siempre, pero aunque le quiera mucho, ahora soy capaz de reconocer que no somos una misma cosa, aunque le estime como a mi padre o a mi madre, siento decirle que a ellos los admiro y los respeto, en cambio, al pensar en usted, deseo firmemente no parecérmele nunca.

 

Tal vez, no sea tan imperdonable la deslealtad, quizás la ofensa proferida no fuese fatal,

Sí, quizás exagero y la culpa no fue suya. Es tan solo que esperaba de usted más que de las demás personas.

 

 

Alexander:

 

Ah, mi querido suicida, ¡Cuánto te quise! De niño te llamaba hermanito, y tus hermanos, mis otros primos, se molestaban con migo. Te confieso apenado que ya casi no pienso en ti. Tu fuiste mi reflejo en el agua, fuiste una palabra sorda, un suspiro entrecortado.

 

Te matamos, ¡Sí, te matamos! Porque aunque fueras tu quién amarrara la soga y saltara del banco, en parte por mi culpa y la de muchos otros, ya estabas muerto en vida desde hacía mucho tiempo. ¡Perdón, perdón, perdón!

 

Te colgaste con la misma soga verde con la que de niños hicimos columpios y jugamos centurias enteras en la huerta de la abuela; Así como nos mecíamos todas las tardes, te meciste al final, helado y muerto una noche entera.

 

¿Sabes? No hace mucho sacamos tus restos. Tan solo yo lloré. Los demás no, pues ya te habían llorado lo suficiente.

 

Hermanito, hermanito. ¿Por qué tomas la soga entre las manos? ¿Jugaremos al columpio nuevamente?

 

 

Antonio:

 

No existes, ni más faltaba. Yo no tengo hermanos; solo he tenido imitaciones fugaces.

¿Cómo serías si existieras? Talvez te amaría tanto como a mis hermanos de palabra, o te odiaría cómo suele odiarse a los hermanos de sangre. Me hubiera gustado ser tío de algún mocoso para ahogarle en un arrollo. Antonio -¿o te llamarás Enrique?- eres el único hermano que no me ha causado un terrible dolor, aunque por ti también he sufrido. Tu ausencia ha sido para mí un leve frío en el corazón que me ha acompañado durante toda la vida. ¡Pero hay que verlo por el lado bueno! Gracias a que nunca exististe, no tendré que pagar servicio militar.

Siempre estuviste presente en mis sueños. A veces jugando con migo; otras veces cercenándome el cuello. Pero en mi vida real nunca apareciste.

Pasaste por mi vida levemente, en el interior del alma de un ciudadano judio, que venía de paso de la región de Iscariot.

Queridísimo Enrique – ¿o te llamarás Roberto?- me hubiera encantado ser tu hermano.

O quizás no. Si hubieras sido mi hermano, hubiese yo guardado cuidadosamente debajo de mi cama una quijada de burro.

Único y verdadero hermano mío, único eterno y leal –Leal así sea a la hora de odiarme-

Algún día, cuando yo tampoco exista, y mis despojos putrefactos alimenten a un árbol de manzanas, hablaremos en silencio de tu a tú.

 

Febrero 16, 2008

2000

Archivado en: General — akenaton @ 3:57 AM

En éste momento, acaba de entrar a este blog la visita número dos mil. No son demasiadas, pero hay que agradecer, es más de lo que se podría esperar para un blog de tan mala calaña como éste, que intenta pervertir a la poblacion con cosas ruines como el Arte y la Filosofía.

Muchas gracias a todos mis amigos, y a los amigos de éste espacio, que han sido mi motivación para querer joder el mundo.

Febrero 14, 2008

Sin saber qué pensar, ni que sentir.

Archivado en: General — akenaton @ 3:17 AM

Amigos, acabo de darme cuenta de una noticia, que no se a ciencia cierta si es buena o mala.

He quedado en la lista de honor  plata del concurso de literatura Jordi sierra i fabra. mealegra haber estado entre las obras seleccionadas, pero, como todos, quería ganar.

Bueno; qué se le hace.

Febrero 13, 2008

LA ALICIA DE CARROL LEWIS

Archivado en: General — akenaton @ 5:12 PM

alice_liddell_2.jpg

Esa niña que aparece en la fotografía, de mirar sombrío, piel pálida y extraño encanto, fue Alice Pleasance Liddell, amiga del tan calumniado escritor y matemático Carrol Lewis, e inspiración para su más famoso cuento, Alicia en el país de las maravillas (Alice in wonderland).

La niña, tanto como la fotografía en sí, son realmente hermosas; Vemos a una niña misteriosa, vestida con andrajos pero bien peinada, que lleva algo en la mano que no sabemos que es, o quizás no lleve nada y esté pidiendo dinero.

Carrol Lewis fue uno de los primeros fotógrafos de la historia, y se dice que fue el primero en utilizar la fotografía con fines artísticos y no con el fin de retratar a grandes personalidades.

La fotografía es en sí muy ingenua; el vestido de limosnera es poco creíble, y la mirada de Alice no transmite lástima; trasmite complicidad y picardía, más es éste uno de sus grandes encantos.

Mientras a casi todas sus pequeñas modelos las hacía vestir con ropas elegantes y grandes paraguas, a carrol lewis le gustaba fotografiar a Alice en condiciones de desamparo, aunque fuese proveniente de una familia mas o menos pudiente.

Esta niña de cabello castaño, difiere totalmente de la rubia de vestido azul que vemos en la película de Disney, que a su vez está basada en las ilustraciones de una de las primeras publicaciones de la historia. No es posible intentar dar una respuesta clara a por qué el autor permitió que el ilustrador se tomara tantas libertades en cuanto a la apariencia de Alicia en el libro , o si quizás fue el mismo Lewis Carrol quién definió qué aspecto tendría el personaje. A mi parecer, Alice Pleasance Liddell, posee algo escondido y extraño que le falta a la súper desarrollada Alicia de Disney, que siendo una niña, con esos enormes senos, con sus ojos maquillados y su cabello de un color rubio extravagante, pareciera más bien una conejita play boy.

Alice existió, mas Alicia no; es un personaje de ficción que comparte el nombre con la niña y quizás algunos rasgos de su personalidad. Sin embargo, es bonito creer que Alicia existió, y que inclusive hay fotografías para probarlo (aunque podemos estar seguros, que ésta pequeña, nunca persiguió a un conejo blanco hasta un mundo de fantasías)

La cosa está planteada, ahora es cuestión de cada cual decidir a quien va a imaginarse cada que le menciones a Alicia; la que perseguía al conejo blanco.

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