Despedida:
Si Whitman se celebra,
Yo me lloro.
Estoy en todo mi derecho.
Lloro por mi muerte aún antes de que llegue.
Solo yo puedo llorarme como
quiero que me lloren.
Durante toda mi vida
Un solo pecado tuve:
Me amé más que a todo el mundo.
Me amé de forma total y sincera,
Me entregué a mí con tal apego
Que aún antes de mi muerte,
Lloré por pensar en ella.
No quiero marcharme
Sin antes decir varias cosas:
Que mi vecino, el de arriba,
Es un gran hijo de puta,
Que los objetos caen con La misma velocidad
sin importar su peso,
Y Que aveces disfruto más
La compañía de mis gatos,
Que la de la gente.
No me iré sin antes decir que fui
Una tormenta impetuosa.
Yo fui dios, todopoderoso,
Pero nunca hice milagros en público.
-Ya sabemos cómo se mueren los dioses-
El mundo me vio pasar una tarde y me dijo:
-¿Podría decirme la hora?
Más yo le regalé el tiempo,
Y el mundo salió dando tumbos.
Aún vivo, sí, menos mal.
Sé lo que es la vida, puesto que de ella gozo;
Más sé también de las serenas tinieblas
De la muerte;
Sé que los muertos se pudren
Y sé que la carne hiede.
Sé que en las funerarias te sacan los intestinos
Y se los dan a los perros.
-Ah, qué perros, eso es tener buena suerte-
Y lo que los perros dejen
-es decir, la menudencia-
Lo comen unos gusanos blancos y gordos
Como los dedos de la abuela Ofelia.
Lo que los gusanos dejan,
Es una tierrita negra,
Que luego una vieja coge
Y en ella siembra una mata.
Sí, como sé de la vida,
sé también de la muerte.
Me voy sin esperar utopías
Y sin esperar perdones.
Yo no necesito perdón,
Un dios no tiene pecados.
Me amé, eso es todo.
Aunque sé que es imposible
Yo quisiera reencarnar.
Quisiera ser en otra vida
un perro de funeraria
-de los de la buena suerte-
Y dormir la tarde entera sobre cualquier esquina.
¡Ah, esos perros!
Lloro sí,
Whitman y yo no somos tan distintos.
El amaba la vida y yo aborrezco la muerte.
Son cosas parecidas, pero no iguales.
Me despido;
Solo yo puedo decirme adiós,
Pues al fin y al cabo,
Yo soy el único que no vuelve a verme.
A los demás les quedan mis recuerdos,
Mis fotos, y uno que otro poema.
A mi en cambio, no me queda nada.
Me despido de mi mismo
Por si ya después no hay tiempo.
No quiero irme
Sin decirme que me amé sobre todas las cosas,
Que fue un placer conocerme,
Y que me voy a extrañar.
