Hoy, cuando inicio una nueva etapa, siento que es necesario mirar atrás para percibir cosas. por eso, hoy quiero publicar aquí, dos poemas que escribí hace algunos años.
TESOROS:
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Sentado en una esquina de mi cama
Contemplo mis tesoros más queridos:
Unos libros sin leer, un reloj que se lamenta,
una flauta de juguete y una enorme ventana
que jamás he visto abierta.
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Esos libros no los leo ni tampoco pienso hacerlo.
Me contento con mirarles ahí, envejeciendo
sobre un antiguo escritorio en el que jamás escribo.
Sólo carga ropa sucia y siempre los mismos libros.
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Muchas veces me pregunto esos libros que dirán,
y me pongo a imaginar miles de historias preciosas
que quizás estén plasmadas en sus hojas amarillas,
y por eso no los leo. Yo prefiero esas historias
que me cuento yo a mí mismo, y con las que me entretengo
en mis momentos de hastío, mientras todo el mundo vive
en un mundo que no en mío.
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El reloj que se lamenta constante cada segundo,
Me recuerda que estoy vivo, late con mi corazón
Formando con él un coro
mas hay momentos extraños en que éste se adelanta,
dejando a su compañero detrás rezagado y frío;
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Y me pica la garganta y quiero cantarle al mundo,
A este mundo que no es mío, al mundo que no es de nadie,
unos versos con mi flauta para romper el silencio
de las mentes y las almas.
Pues qué mejor que una flauta de mentiras
Para unas mentes tan vanas.
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Una flauta de mentiras que aunque más mal que bien suena
para unas mentes dormidas que aunque más mal que bien piensan.
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Sólo espero que algún día mi mente también despierte
Para tomar mi instrumento y despertar a otras gentes.
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Es entonces cuando tengo que carraspear mi garganta,
Eliminar sus deseos de cantar esta mañana,
Y miro mis libros viejos o miro por la ventana.
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ECCE HOMO
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Heme aquí, cansado y decaído,
Con los talones rajados
y la piel llena de ampollas.
Hasta vosotros que tanto ansiabais verme así,
Sentís lástima por esta figura
Herida y deforme.
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Aquí estoy para vosotros que me odiáis,
¡Aquí estoy para que me desmembréis,
para que me desolléis, para que me destajéis!.
No esperéis a que os de la espalda para hacerlo.
Quiero veros las caras.
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¿Qué necesitáis?, ¿un Pilatos que me juzgue
o un judas que me venda?, ¿no tenéis el valor?.
Me presento ante vosotros como un Icaro caído
Con sus alas destrozadas por el sol,
como un sansón sin cabellos,
como una giocconda sin sonrisa.
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Venid pues a vengaros todos a quienes hice mal
y venid a ayudar vosotros a quienes no hice nada
y venid también a reíros quienes no me conocíais.
Os espero.
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Que vengan las fieras y las aves de rapiña,
que cubra una túnica de sangre
mi vergonzosa desnudez.
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no desaprovechéis esta oportunidad los que tanto me perseguíais,
yo mismo me he atado las manos y os espero en lo alto de la montaña.
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Porque bien vale la pena todo, bien vale la pena morir
Si antes de ello salís de entre las sombras que os esconden
Y mostráis vuestros verdaderos rostros.
