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SIN TITULO Nº 2

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Doña luisa se sentaba en la máquina Singer todas las tardes. Cerca a ella, Sarita tejía la lana y maría, la más joven, Leía en voz alta “La maría” de Jorge isaacs. La negra máquina era de verdad un lujo, lo mismo cosía cuero que seda fina, y sus ecos llenaban la salita de estar a cada pedalazo como una locomotora; Sarita entonces, alzaba la voz para que nadie se perdiera ni un momento de las ensoñadoras palabras de Efraín evocando a su amada.

La falda larga de doña luisa cubría toda la silla y se arrastraba por el suelo.

-Muchas veces he leído esa novela- solía decir- y nunca he podido contener el llanto, cuando él visita la tumba.

La tarde volaba tejiendo carpetas para adornar las mesas, haciendo cojines, tomando tinto y suspirando amores.

Cuando eran las ocho de la noche, encendían el radio, y esperaban a que se acabaran las noticias; noticias de horribles guerras al otro lado del mundo.

-Dios bendito, nos estamos acabando. El Señor sabrá.

Luego, escuchaban románticos versos en la voz gruesa y seductora de Carlos Molina.

-Yo me lo imagino mono y zarco, como el cuadro del sagrado corazón de Jesús.- Decía sarita con la piel erizada.

-No, semejante voz debe ser de un hombre moreno, alto y corpulento. ¿Cómo se lo imagina usted, tía Luisa?

-No sean bodas, esa voz no es de un hombre. Ningún hombre puede tener esa voz. Eso es el radio, que quién sabe como hacen para que suene bonito. ¡Estas máquinas de ahora!

Después de comer, Doña Luisa tomaba el rosario entre las manos, y rezaban hasta muy tarde,

Pidiéndole a la virgen por el mundo, por Rosita, que se había descarriado; pidiendo por don Alejandro, para que volviera algún día con bien.

Luego dormían tranquilas, al día siguiente, después de arreglar la casa, les esperaba la misma rutina.

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Acerca de akenaton

Lector mediocre, segundón en concursos de literatura, estudiante de teatro. apasionado defensor de sus ideales, impertinente, grosero, que suele con facilidad irritarse por tonterías. Aveces entusiasta y juguetón. Un aprendiz de payaso. (En el buen sentido de la palabra)

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  1. Cuando esté viejita quiero ser la Sarita que teja lana… ¿No es buena mi idea?

    😉

    Responder
  2. y, quienes son los personajes?

    Me gusta el texto.

    Responder

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