UNA CANCIÓN NUEVA

 

Es tiempo de cantar una canción nueva.

Una canción que ha sido nueva desde que se cantó por vez primera.

Una canción que se canta con cada exhalación,

con cada dejo de aire que se nos va.

Entonada en todas las lenguas

Pero escuchada solamente en el silencio.

Una canción que resuene en las paredes del templo que soy.

Hombre casa.

Hombre roca.

Es tiempo de ser una canción tan eterna

como la arena del desierto,

pero tan movil como el viento que la arrastra.

Yo soy la canción que cantan todas las cosas.

Especialmente las que no tienen voz.

Una canción sin metrónomo,

Su ritmo es demarcado por el movimiento de los astros.

Una canción que expulse la muerte que llevamos dentro,

poniendo todo en movimiento.

Mi canción

– mia y tuya-

Es lo que genera la eterna danza de los electrones

que enamorados circundan su núcleo

como yo a este fuego.

Es la causa de todas las espirales.

El motor primero.

Una canción pavorosa, que llena de nostalgia.

Y la acompaña el rompiente de las olas,

mientras el molusco aquel, pegado al filo de la piedra,

le compone nuevas letras en idiomas prohibidos.

Es hora de tejer con sonidos una canción nueva.

Tan vieja como yo he sido,

y tan joven como yo seré.

Una canción cuyo mensaje incomprensible,

es comprendido por todo el que la escucha,

y contemplado por todo el que la canta.

Una canción cuya partitura está escrita

con geometría sagrada, en cada árbol.

En cada planta.

Las líneas de su pentagrama son móviles.

Variadas.

Está escrita sobre el horizonte,

así, es distinta para cada quien.

Es hora de cantar una canción nueva.

Es hora de ser canción.

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NIÑO MORENO

 

El niño moreno tiene muchas caras,

pero siempre tiene diecisiete años.

No sabe comportarse.

Arma porros como un exconvicto,

pero aún sueña con venados blancos

y cree que puede salvar el mundo

y al tiempo cree que no puede salvarse a sí mismo

Está esperanzado en poder tener algún día

un poco de esperanza

Por algo

Por alguien

El niño moreno no sabe amarrarse los zapatos

Entonces me pide que le amarre el alma

Cuando lo hago

cuando por fin lo hago

me dice que soy un hijo de puta

que le he quitado la libertad

Y cuando lo libero

cuando por fin lo libero

dice que se siente solo

y cuando lo acompaño

dice que necesita tiempo.

Y cuando le doy tiempo

se vuelve viejo

no viejo como los viejos

sino viejo como un niño moreno de diecisiete.

Entonces se retira a su pequeña terraza

y baila en medio de sátiros imaginarios.

Luego me dice que no pasa nada.

Que todo está en mi cabeza.

Yo lo sé.

Sé que todo está en mi cabeza.

El puto universo está en mi cabeza,

lo estoy soñando justo ahora

justo siempre

pero él no se da cuenta.

El niño moreno tiene muchos cuerpos

pero siempre tiene diecisiete años.

Y cuando le estorba todo

corre

llora

pierde la camisa

tropieza. Cae. Se levanta.

Tropieza. Cae. Se levanta.

Tropieza. Cae. Se levanta.

El niño moreno juega como juegan los niños

pero folla con la fuerza de trescientos espartanos.

Tiene muchas caras

Muchos nombres

todos sus nombres están escritos

en tablas de arcilla que se ocultan

bajo la arena del desierto.

El niño moreno no sabe que no existe

Ignora que yo me lo he inventado.

PERTENENCIAS

PERTENENCIAS:

¿Cómo puedo decir que algo es mío,

Cuando mi tiempo no es el tiempo de las cosas?

No nací con mi ropa, ni moriré con ella.

Mi tiempo solo es mío.

Porque hasta los nacidos bajo mi misma luna,

Se encuentran a abismos de mis días.

Nunca he comprendido el lenguaje de los maestros.

Ellos están ahí… diciendo… hablando

Y yo estoy varado, sintiendo que el meollo del asunto,

discurre frente a mí en forma de líneas…

círculos.

¿a dónde se fue mi libertad?

¿he sido libre?

Decir que he sido libre alguna vez

es expresar que confío plenamente en los sentidos.

Porque, cómo puedo decir que soy libre,

Si desconozco las leyes que me unen

Con las plantas, con las piedras,

Con la muerte y demás ciclos.

Aún así tengo el mar.

Que es mío doblemente:

Porque me lo regaló

Ese… el que más me amó.

Y porque del mar salieron mis madres y mis hermanas.

Y también tengo los gatos.

No. Los gatos me tienen a mí.

Y también es mío

Ese molusco silencioso

Que se adhiere sin esfuerzo a la superficie

Afilada de una piedra.

Resistiendo silencioso el golpe de las olas.

Ese molusco se acuerda de cosas,

Y de días, en los que yo también estaba

Pero ya no recuerdo.

Y son mías las caras grabadas en lo profundo de mi memoria;

Bellezas juveniles preservadas del tiempo

Por el misterio amoroso de mi amor.

Y es mío el silencio.

y es mío Saturno que ha cantado en mis sueños desde el primer día.

Las cebollas no son mías.

¡Ni ellas ni los días lunes. Que son tan amarillos!

Los nacidos bajo el sol amarillo del lunes

Suelen estar siempre despiertos.

Exhibiendo con descaro su capacidad para adaptarse a las normas.

Y para crearlas.

Y son míos los ríos de babilonia,

Sobre los que lloramos a todos los muertos del mundo,

Y suspiramos aún acordándonos de Sión.

El LUGAR MAS INTIMO

Quiero llevarte hermano

al lugar más íntimo.

Permitirte entrar en mí sin distracciones

para que puedas ver

a través de mis ojos

cuantas quimeras veo.

Para que puedas sentir

lo que es ser el clítoris del mundo.

Quiero llevarte mi hermano

al lugar más íntimo.

arrastrarte al interior de mi sexo

con mis dedos largos.

Y en medio de palabras vivas

tratar de mostrarte

un poco de los que soy.

Quiero mostraste hermano querido

ese secreto vibrante

que hay adentro de mi ser.

Esa cosa no dicha que

tiene corazón de pájaro

y vive en mi plexo solar

tras nacer de un huevo negro y frio.

Quiero arrojarte

a la aventura de conocerme,

y al tiempo tratar de descubrir

ese secreto tuyo.

Esa cosa no nombrada

que vive en tu ojo izquierdo

y que cada vez que miras colérico

reclama a gritos tener un nombre,

e irse a asolar el asia con la fuerza de la mar.

Quiero llevarte hermano

al lugar más íntimo.

Al seno de mi abrazo fuerte

y al torrente de mi aire.

CASTILLO DE PIEDRAS

Y cuando dejé de tirarme piedras

Vino la idea,

Con las piedras que recibí de mí

Y las que no alcancé a tirarme

Empecé a construir un castillo.

Lo comencé a edificar en menguante

Invocando el acompañamiento frío

De todas las diosas.

De Shekinah el amor de su fuerza,

De Astarté la pasión insaciable

Y el abdomen fuerte y amado

De un niño de asur,

De Ofelita la calma y el olor a lima,

de Nut el cobijo brillante

 de sus rutilantes poros.

Un castillo de piedras

Alineado con acuario

Con veinte y dos guardianes

Unos con mis ojos

Otros con mis manos.

Y algunos

–          Los más hermosos-

Sin nada mio.

Salvo la belleza –mía- con que les dotaron mis ojos.

La Arbol.

Tarde o temprano todo nos mata. el beso de hoy es el frio en el alma de mañana. Tarde o temprano todo se nos muere: las mascotas de la infacia, El amor por el cantante favorito de turno… Menos mal el alma es como un árbol (No entiendo cómo la palabra árbol puede ser masculina) que donde se muere una hoja hace una rama… y ahí quedan todos esos frios, todos esos fuegos, todo ese fluir, haciendo parte de una estructura que se multiplica al infinito.
Todo ese amor, no puede ir a ningun lado que no sea a nosotros mismos.  Hoy me siento árbol (en el sentido más fecundo y fémino de la palabra) sin miedo a que la ausencia o el desamor me corten unas cuantas hojas.

Milthon Haír Araque.

CONEXIONES

Hoy he visto agujeros en el universo.

He sentido cadenas inmensas de información

Pasando sobre mí

A través de mí

Y por debajo de mí.

Conexiones con migo y a través de mí

Que encuentran reciprocidades

en el tiempo y en el espacio.

Lo único que se da por azar

Es la conexión entre acontecimientos.

El devenir no es consecuencia del movimiento disociado

Tanto como de la conexión.

Yo soy un registro.

Una marca.

Conjunto de datos que discriminan

Y definen la materia que me forma.

Que se fuga.

Las conexiones se amalgaman

Entre, encima, debajo y en derredor de mí.

Y la canción que suena en el taxi

Se conecta con la tarde en el hotel,

Que se conecta con el niño ciego,

Que se conecta con el hermano inexistente

Que se conecta con el niño de la soga

Que se conecta con la piel morena

Que me atraviesa y se conecta

Con el número 16

que se conecta con una vieja canción

y de vuelta al niño de la soga

al niño ciego

a mí

y a la canción del taxi

que me lleva justo en este momento

por una calle conocida.

Pasar por lugares conocidos

Es abrirle agujeros a los agujeros.

Los caminos

Conexiones en sí mismos

Pertenecen a distintos nodos y sistemas

cada vez que los cruzamos.

O que nos cruzan ellos.

La información no transita por ningún camino.

Las cadenas de datos son caminos en si mismas

Por que definen su destino y su trayectoria.

Sobre los los caminos de piedras

Se ciernen intrincadas redes de palabras

-todas interconectadas en algún lugar del tiempo

Y del espacio.

El taxi, la canción, el camino, la piel,

El niño de la soga, el niño ciego,

Y el universo entero

Pueden ser al tiempo

Coexistir, en tanto

La conectividad entre ellos

Los limita a ser juntos

En una efímera aunque eterna

Fracción de presente.

¡Y qué se dirá de los que somos dentro!

Cada uno de los que soy adentro

Tiene innumerables conexiones

Con los que somos afuera

Con los que son afuera

Con lo que es afuera.

Porque el afuera solo es tal en relación con el adentro.

Infinita superposición de líneas

Que definen conexiones entre puntos distantes

Y yo

En el centro de todas.

Parte de todas. Atravesado por todas.

Se agitan.

Las relaciones entre datos

Cambian de sentido, de velocidad y de magnitud

A una velocidad constante de nula aceleración.

La constante de su velocidad es el infinito.

Mis conexiones pululan

Salen de mi cuerpo

Ansiosas de unirse

A cualquier cadena de información.

Nosotros lo llamamos causalidad

Pero no existe tal.

Hoy he visto agujeros en el universo

En su entramado de datos

Uno de ellos estaba en mi pecho

Y mi cuerpo entero se caía hacia su centro

Conectado con el flujo de unas palabras distantes.